ExpoROCK A Coruña: la primera edición de un festival que viene para quedarse

3/26/20267 min read

ExpoROCK A Coruña: la primera edición de un festival que viene para quedarse

El sábado 14 de marzo queda marcado como uno de los hitos del rock and roll en A Coruña. Nació ExpoROCK , un festival de un día que mezcló el ska fiestero de Talco con la fuerza de Soziedad Alkoholika y los himnos de El Drogas y que vio, cuatro años después, la vuelta a los escenarios de M-Clan. La jornada, en la que también actuaron Agoraphobia y Ciclonautas y que cerró Obús por todo lo alto, se saldó en positivo: más de 4.500 personas rugiendo durante 15 horas de música, descanso para comer y entretiempos con DJ incluídos.

También se pudo disfrutar de una exposición de motos –que llegaron al recinto tras una marcha que empezó por la mañana en la Torre de Hércules– y de una zona de entrada con foodtrucks, ropa vintage y photocall. Una experiencia completa, sin incidentes y sin retrasos en los conciertos, en la que voló la cerveza, vibraron los altavoces y quedaron secas miles de gargantas de tanto gritar.

La música empezó a las 12:30 de la mano de Agoraphobia, el único grupo gallego del cartel. A pesar del hándicap de la apertura –un público todavía frío, escaso, y la presión de poner alto el listón– en una velada que debía terminar 15 horas después, la contundencia de su música y la energía de Susana Saavedra, la cantante del grupo, hicieron del concierto un espectáculo digno de ver.

Los fans, entre los que a esta hora había algún niño jugando y disfrutando del concierto en familia, recibieron a Agoraphobia con aplausos y movimientos de aprobación con la cabeza, muchos ya con las primeras cervezas en la mano.

El segundo –y último– concierto de la mañana lo dio Talco. La banda italiana celebra sus 20 años en una gira que les llevará por toda Europa. Trompeta, saxofón, guitarra, bajo, batería, voz. La receta de un ska movido, marchoso, que cogió los retazos de una mañana dispersa y los unió en una fiesta de pogos, bailes y diversión que caracterizan a la banda. La fiesta estaba en el escenario tanto como en la pista, los músicos bailaban, gritaban e interactuaban entre ellos con una gracia fantástica.

Andrea Barin, el trompetista del grupo, no paraba de usar su instrumento como guitarra y de saltar con el puño en alto. El saxofonista no paraba de moverse por el escenario y de dar espectáculo. El grupo, conocido por su militancia antifascista, no dudó en dedicar unas palabras en favor del pueblo palestino, a quien dedicó una canción por el final del concierto.

Hubo algo más de tres horas entre los conciertos de la tarde y los de la mañana. Durante el descanso, por la zona de exposición de motos pasaron muchos curiosos y las mesas de los foodtrucks se llenaron. En el parking, algunos montaron sus propias fiestas. Una autocaravana justo al lado del recinto se convirtió en altavoz y, detrás, un Ford Fiesta con el maletero abierto de par en par hizo de bar para un grupo de chavales.

A las 18:30, Ciclonautas empezó su función. Como los primeros de la tarde, tenían que calentar al público en una pista con cada vez más gente. El trío demostró que no hace falta una gran exposición de instrumentos ni un espectáculo increíble de luces y sombras para mover a la gente. Una guitarra, un bajo y una batería, la mínima expresión del rock, lo suficiente para dar caña con temas como “El sol”, en el que la voz grave de Mai Medina reverberó por todo el recinto y los pies de Dr.Txo (Javier Pintor, bajo) se movían tanto como los dedos que hacían sonar el bajo.

Para el siguiente bolo la pista ya estaba a rebosar, en su máxima capacidad. Todos los que aguantan desde la mañana y los que vienen para la tarde y la noche confluyen en uno de los conciertos más esperados del día: El Drogas. El ex de Barricada tiene un aura especial. Su bandana, gafas de sol, larga barba blanca y espontaneidad le han hecho, a lo largo de los años, uno de los mayores iconos del rock español.

Décadas de shows frente al público curten y, en el caso de Enrique Villarreal, cristalizan en un espectáculo de contorsionismo, baile, cambio de vestuario y, sobre todo, canciones que están grabadas en las mentes de varias generaciones de fans. Los temas más famosos de la época de Barricada sonaban casi más desde las bocas del público que desde los altavoces del escenario. Una guerra sin tregua, en la que miles de ovejas negras corearon al unísono los himnos que son ya historia del rock.

Escenario del ExpoROCK durante el concierto de M-Clan

Agoraphobia en ExpoROCK

Andrea Barin sacando la lengua y cerrando el puño junto al guitarrista de Talco

Saxofonista de Talco dándolo todo en el escenario

Ciclonautas en ExpoROCK

Hacía 4 años que M-Clan no se juntaba en un escenario. Comenzaron su gira de 30 aniversario en A Coruña, por todo lo alto, como cabezas de cartel de Exporock. Carlos Tarque salió al escenario con sus características patillas largas y Ricardo Ruipérez con su look impoluto y sus gafas de pasta. Una enorme banda acompañó al grupo: no faltaron el piano, el saxofón, la batería… En un escenario a rebosar de instrumentos cuyos matices se hicieron notar en cada canción.

En las primeras filas no cabía un alfiler y el gentío, ya nocturno, animado, cantante, se extendía casi hasta la entrada al recinto. Se corearon temas tan icónicos como “Llamando a la Tierra”, “Quédate a dormir” o “Carolina”, en un show digno de una banda como M-Clan, para la que los años no han pasado y el parón parece haberles dado, si acaso, más ganas de seguir.

El Drogas en ExpoROCK

Carlos Tarque cantando en el ExpoROCK

En el siguiente concierto, la organización dio instrucciones estrictas a los fotógrafos del foso: “No os acerquéis al escenario, van a usar máquinas de fuego”. Soziedad Alkoholika fue la fuerza personificada. Luces estridentes, rojas, intercaladas con la oscuridad más absoluta y fuertes zarpazos de focos blancos cegadores. Y de vez en cuando, fuego. 8 chorros de llamas frente al escenario prendían al público.

No había una cabeza quieta ni una boca que no gritara ni un alma que no pidiera correr, saltar, gritar, rasgarse la voz contra los altavoces que vibraban con cada golpe de guitarra. Varios se cansaron de solo gritar. Un fotógrafo saca el ojo del visor, mira a la izquierda y ve a un tío con mohicana, sin camiseta y con el che tatuado en el brazo andando sin prisa hasta la salida del foso, guiado por seguridad. Sale a la pista y vuelve a la fiesta. Otros 3 o 4 harán lo mismo a lo largo del concierto. Surfear la multitud, saltar al foso, volver a la pista.

Soziedad Alkohólika en ExpoROCK

Cañones de fuego en el concierto de Soziedad Alkohólika

Obús se encargó de cerrar la noche. En un escenario decorado con calaveras y luces rojas, Fortu, Paco Laguna, Fernando Montesinos y Carlos Mirat entraron como la pólvora, rápidos, al grano, al ritmo de “Necesito más”. Fortu se movía por la tarima como si fuera suya, con la naturalidad y la confianza de décadas con un micro en la mano. Guitarra y bajo, sincronizados y encaramados al público con un gesto heavy, robusto y Carlos Mirat, al fondo, haciendo acrobacias con las baquetas y dando ritmo a un concierto bestial.

Paco Laguna, Fortu y Fernando Montesinos en el escenario del EXPOCoruña

Carlos Mirat tocando la batería en el concierto de Obús

Espontáneo llevado al foso por el público

El Drogas en ExpoROCK

Sobre las 3 de la madrugada, casi 13 horas después del inicio del festival, aún en las primeras filas se veían los mismos rostros, la misma gente, sacudiendo la cabeza y llevando los cuernos al cielo, al pie del cañón. Personas de todas las edades –desde los niños por la mañana hasta las viejas glorias que vieron nacer a grupos como Obús–, de todos los tipos y géneros disfrutaron de esta primera edición del ExpoROCK (que, sin duda, viene para quedarse), en un día marcado por una buena organización, ambiente inmejorable y, sobre todo, mucho rock and roll.

La emoción en la primera fila, durante el concierto de El Drogas

Fans empezando el día, entre el concierto de Agoraphobia y el de Talco

26/03/2026